Todos somos Politécnico

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El conflicto en el Instituto Politécnico Nacional, como todos los conflictos estudiantiles, políticos y sociales, obedece a dos aristas, una que responde a las necesidades del colectivo y la otra que busca satisfacer las necesidades de particulares.

Si bien, a últimos días el accionar de las manifestaciones y la toma de las instalaciones de las escuelas superiores y las vocacionales del IPN, tiene sus fundamentos en las modificaciones del plan de estudios y la estructura orgánica del Politécnico, también es cierto que la problemática en esta casa educativa tiene orígenes ya fermentados.

A pesar de ello, estas protestas son una muestra de la inconformidad social que priva en las esferas que conforman a México en la actualidad, de manera singular y reducida, los estudiantes han demostrado que la movilización pacífica puede generar que las voces sean escuchadas.

Las reformas al IPN se suceden a la par de las reformas estructurales del Plan Nacional de Desarrollo, y con los mismos fundamentos se explican como un medio para alcanzar la excelencia e impulsar el desarrollo del colectivo mediante el aprovechamiento eficaz de las oportunidades que el Politécnico ofrece a su estudiantado.

Sin embargo, las modificaciones en el Instituto Politécnico Nacional también representan limitantes para los estudiantes que cuentan con desventajas que limitan su desarrollo educativo, si bien es claro que entre dichos estudiantes hay quienes desaprovechan estas oportunidades, también se debe tomar en cuenta que hay miembros del alumnado que debido a situaciones o condiciones ajenas a su persona, y atribuibles a su entorno, deben descuidar hasta cierto punto su trayectoria académica.

Lo anterior pone en el aire la legitimización del movimiento que hoy representa Todos somos Politécnico, una legitimización que podría estar en duda, al ser propia de un movimiento estudiantil como lo han sido otros de este tipo, pero también atribuye mayor relevancia al hacer de éste, uno de los movimientos con menos, aunque se podría decir con nulas, confrontaciones contra las autoridades.

Un movimiento no violento y sin fuerzas de choque que busca una autonomía educativa, una apertura que permita a la comunidad estudiantil alcanzar una profesión que no sea demeritada, y que a su vez, sólo pide la cabeza de la directora general del Instituto.

En no más de una semana, este movimiento ha logrado hacerse escuchar por autoridades federales, ha movilizado a miles de estudiantes, padres y maestros, de diferentes universidades en la Ciudad de México, sin dejar destrozos a su paso ni exaltar la violencia como su bandera de batalla.

Sobra decir que será el tiempo quien dicté la solución a este conflicto; sin embargo, la capacidad de movilización reflejada en los medios durante los últimos días, ha demostrado el reflejo de una verdadera necesidad educativa, que de lograrse, esperamos no siga siendo desaprovechada.

Los alcances de Todos somos Politécnico se deben ver reflejadas verdaderamente en las aulas y en las capacidades como profesionales puedan reflejar, los títulos no son garantía de conocimiento, no son garantía de educación, la verdadera garantía es la capacidad de cada individuo para satisfacer las necesidades del colectivo, más que de las ganancias que cada uno puede obtener de ello.10715918_10152420823223471_25381322_n

La problemática del IPN no sólo se debe a los directivos, se debe también a los alumnos y personal docente, Todos somos Politécnico debe entender y asumir eso, para contemplar las necesidades de todos los sectores que interviene en la vida del Instituto Politécnico Nacional, cuyo lema hace bien referencia a esas necesidades: “La Técnica al Servicio de la Patria”.

El Instituto Politécnico Nacional deberá solventar los conflictos que hasta ahora han alcanzado el punto más álgido en la lucha educativa durante las últimas décadas, el estudiantado debe representarse como un sujeto tolerante y abierto a las oportunidades, no dejando que se violen sus derechos, pero si asumiendo responsabilidades, las mismas responsabilidades que desafortunadamente los directivos han olvidado.

Los días venideros demostrarán las verdaderas capacidades de este movimiento, y traerán consigo beneficios para aquellos que estén dispuestos a encontrar la satisfacción de sus necesidades con miras a un bien común, y no con la finalidad de satisfacer a unos cuantos, finalmente será el colectivo el que demuestre la verdadera fuerza de Todos Somos Politécnico.

 

Por: Manuel González Olvera
@Manu_Patekatl

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