Giuseppe Tartini y El Trino del Diablo

Giuseppe Tartini y El Trino del Diablo

Dentro de los géneros musicales se conocen muchas historias de éxito y fracaso, prodigios de la música y farsantes, pero antes de que la música fuera como ahora y nuevos géneros llegaran a nosotros era “clásica” les hablo de los años de 1600, nosotros no estábamos aún en planes del INEGI. En esta época nació un personaje que saltó a la fama por su técnica para tocar el violín, lo que dio paso a creer que había realizado un pacto con el mismo diablo.

Giuseppe Tartini nació el 8 de abril de 1962 en Pirián, republica veneciana lo que ahora se conoce como Pirán Eslovenia, nacido en el seno de una familia adinerada, estudió leyes en la Universidad de Padua donde también logró la maestría en esgrima y se casó con Elisabetta Premazore.

Elisabetta desafortunadamente era una chica apreciada y favorita del Cardenal Cornero  quien acusó a Tartini de secuestro a lo que decidió  huir al Convento de San Francisco y escapar del proceso en su contra, donde aprendió a tocar el violín es ahí donde la historia comienza.

Giuseppe cuenta en una carta dirigida a Joseph-Jérome de Lalande (astrónomo francés) que tuvo un sueño en el cual hacia un pacto con el diablo, él cuenta que el maligno se le aparecía y pedía a Tartini fuera su sirviente. Después de terminar sus labores Tartini le dio su violín para probar laa habilidades Lucifer, inmediatamente comenzó a tocar virtuosamente, Giuseppe lo cuenta en la carta:

 

Una noche, en el año 1713 soñé que había hecho un pacto con el diablo a cambio de mi alma. Todo salió como yo deseaba: mi nuevo sirviente anticipó todos mis deseos. Entre otras cosas, le di mi violín para ver si podía tocar. ¡Cuán grande fue mi asombro al oír una sonata tan maravillosa y tan hermosa, interpretada con tanto arte e inteligencia, como nunca había pensado ni en mis más intrépidos sueños! Me sentí extasiado, transportado, encantado: mi respiración falló, y desperté. Inmediatamente tomé mi violín con el fin de retener, al menos una parte, la impresión de mi sueño. ¡En vano! La música que yo en ese momento compuse es sin duda la mejor que he escrito, y todavía la llamo el “Trino del Diablo”, pero la diferencia entre ella y aquella que me conmovió es tan grande que habría destruido mi instrumento y habría dicho adiós a la música para siempre si hubiera tenido que vivir sin el goce que me ofrece.

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